VER CON LOS OJOS DE LA FE

El evangelio nos habla de un ciego llamado Bartimeo, quien, al percibir la llegada de una multitud, preguntó por qué tanto ruido. Cuando le dijeron que era por la presencia de Jesús de Nazaret se entusiasmó y su corazón se llenó de fe. Jesús era la gran oportunidad de su vida. Su fe se hizo oración insistente y confiada; comenzó a gritar, llamando al Señor.

 

El ciego es símbolo de quienes sufren diversas carencias; enfermos, víctimas, perdedores, débiles. En el fondo, podemos decir que es símbolo de la humanidad entera, siempre débil, siempre necesitada. Nos limitan la enfermedad, la pobreza, la muerte; pero la peor limitación que sufrimos es el pecado: el egoísmo y la soberbia, la prepotencia y la ambición desmedida y demás actitudes negativas.

Como aquel ciego, nosotros también somos ciegos y débiles a la vera del camino. Tampoco nosotros vemos con claridad. Pero Jesús pasa cerca de nosotros y nos invita a que descubramos su luz y lo sigamos.  San Agustín comenta que también nosotros tenemos cerrado el corazón y Jesús pasa cerca para que le hablemos y le pidamos que nos conceda ver con claridad y entender con sabiduría 

Necesitamos que el Señor nos renueve la vista; que nos abra los ojos y nos ayude a crecer en la fe. La fe y la tenacidad del ciego de Jericó nos enseñan a nosotros la manera de pedir a Dios en nuestras oraciones. Señor, haz que podamos ver con los ojos de la fe.

Jesús escuchó a aquel ciego desde el principio, pero permitió que perseverara en su oración. Dejó que el ciego continuara pidiendo y demostrara su fe. Dejó también que enfrentara las dificultades del ambiente que lo rodeaba.

La situación se repite todos los días. El medio ambiente, la opinión pública, los medios y tantas situaciones que confunden y entorpecen nuestra fe y nuestra posibilidad de acercarnos a Jesús. El  Papa Francisco nos invita a vivir la alegría del evangelio, a avivar nuestra fe, ya que con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.

Acerquémonos confiados al Señor, teniendo la certeza que si pedimos con fe lo que es conveniente para nosotros, Jesús nos lo concederá. Por eso digamos: “Gracias Señor por la fe que nos has dado, haz que nunca la perdamos. Señor, creemos en Ti, pero aumenta nuestra fe”

 

 

+ Juan Navarro Castellanos

Obispo de Tuxpan

  

JSN Megazine template designed by JoomlaShine.com