LA FAMILIA Y EL MATRIMONIO

Las lecturas de la Misa de este domingo son una valiosa catequesis sobre la familia y el amor.

La 1a Lectura, del libro del Génesisnos habla del momento maravilloso de la creación del hombre y la mujer y del plan original de Dios para la pareja humana. El hombre se siente solo y el Creador le da una ayuda semejante a él; los dos son de la misma carne, y por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne (Gen 2, 24).

 

Teniendo presente esta enseñanza del primer libro de la Biblia, se entiende la respuesta que Jesús dio a la pregunta de los fariseos, acerca de si era lícito que el hombre se divorcie de su mujer. Jesús insiste en la indisolubilidad del matrimonio y afirma que Moisés permitió el divorcio, debido a la dureza de corazón de ustedes”, (Mc 10, 5).

El Señor insiste que en el principio antes del pecado, no fue así y recuerda la narración del Génesis, cuando Dios dispuso que hombre y mujer no fueran dos, sino un solo ser. La indisolubilidad del matrimonio siempre ha parecido como una exigencia difícil de cumplir. 

“Jesús no pidió a los esposos una carga imposible de llevar”.  El Catecismo, relaciona con el matrimonio estas palabras del Señor que tantas veces hemos oído: “Carguen mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán alivio.  Pues mi yugo es suave y mi carga liviana” (Mt. 11, 29-30).    (Cat Ig n.1615).

Basta observar a tantos matrimonios que, con la ayuda de Dios, salen adelante a pesar de las dificultades. Los esposos cristianos gozan de una gracia especial, propia de este Sacramento, destinada a ayudarlos en su difícil tarea de procrear y educar a los hijos, de ayudarse, santificándose en medio de los problemas que ciertamente acarrea la vida en común. 

El Catecismo dice: Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, a los ojos del Creador. Y este amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. Y los bendijo Dios y les dijo: "Sed fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla”. (Gn 1,28). (Cat Ig 1604).

Los esposos tienen su carisma propio en el Pueblo de Dios" (LG 11). Esta gracia propia del sacramento del Matrimonio está destinada a perfeccionar el amor de los esposos y a fortalecer su unidad. Por medio de esta gracia "se ayudan mutuamente a santificarse en la vida conyugal y en la acogida y educación de los hijos". (Cat Ig 1641)

 

 

 

 

 

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